La Misa, paso a paso (1/21)

Artículo publicado en Revista RIE de enero de 2021.

¡Jesús se hace presente entre nosotros!

Queridos amigos, hemos llegado a la última parte de nuestro recorrido por la Liturgia de la Palabra. Ahora, ya culminando con el bloque C, nos encontramos con el Credo y la Oración de los fieles, dos partes muy importantes, porque hablan de nuestra relación con Dios y con los demás.

Seguimos adelante con nuestra reflexión sobre la Misa, minuto a minuto. Hoy nos centraremos en la Plegaria Eucarística. Hemos llegado al momento central de la celebración, nos encontramos en el corazón. Os anticipo algo, no os asustéis de todas las palabras nuevas que aprenderemos hoy, ¡será una aventura maravillosa aprender nuevos significados! Ya veréis por qué.

Plegaria=oración
Cuando hablamos de plegaria eucarística hacemos referencia a una oración que está situada, como hemos dicho, en el centro de la celebración. Pero este centro no se refiere a un momento cronológico, sino a su importancia, ya que es una oración de acción de gracias, y también una oración de consagración. Con ella se pide al Espíritu Santo que descienda sobre los dones de pan y vino, para que se conviertan en el Cuerpo y en la Sangre del Señor. También se pide por aquellos que recibirán a Jesús en la Comunión, y por medio suyo obtengan la unidad, para que lleguen a ser un solo cuerpo y un solo espíritu por el amor. Esta oración la pronuncia el sacerdote que preside la celebración, y nosotros, como asamblea, participamos activamente escuchando cada palabra, estando atentos a cada gesto. Así, con nuestra escucha activa nos adherimos a ella, y lo confirmamos con las respuestas llenas de convicción en los diversos momentos de la oración. También una forma de participación muy valiosa de la asamblea es el silencio sagrado, que es un silencio de oración y contemplación.

Partes de esta oración
Acción de gracias: el sacerdote, en nombre de todo el pueblo, glorifica a Dios Padre y le da gracias por toda la obra de salvación o por algún aspecto particular de ella, de acuerdo con la celebración del día, de la fiesta o del tiempo litúrgico.

  • Aclamación: toda la asamblea, uniéndose a los coros de los ángeles, canta el Santo. Esta aclamación es proclamada (rezada o cantada) por todo el pueblo junto con el sacerdote.
  • Epíclesis: la Iglesia, por medio de invocaciones especiales, implora la fuerza del Espíritu Santo para que los dones ofrecidos por los hombres sean consagrados, es decir, se conviertan en el Cuerpo y en la Sangre de Cristo que se recibe en la Comunión.
  • Narración de la institución y consagración: por las palabras y por las acciones de Cristo se lleva a cabo el sacrificio que Él mismo instituyó en la Última cena. Al ofrecer su Cuerpo y su Sangre, bajo las especies de pan y vino, lo dio a los Apóstoles para que comieran y bebieran, dejándoles el mandato de celebrar el mismo misterio.
  • Anámnesis: la Iglesia, al cumplir el mandato que recibió de Cristo por medio de los Apóstoles, realiza ese mismo memorial trayendo al presente los recuerdos del pasado. Así, renueva en cada celebración la pasión, muerte, resurrección y ascensión al cielo de Cristo.
  • Oblación: en este mismo memorial, la Iglesia, principalmente la que se encuentra congregada como comunidad, ofrece al Padre, en el Espíritu Santo, a Cristo entregado por nosotros. La Iglesia, por su parte, quiere que los fieles, no solo ofrezcan a Cristo entregado por nosotros, sino que aprendan de Él a ofrecerse a sí mismos, y así, día a día, lleguen a la perfección en la unidad con Dios y entre ellos, para que finalmente Dios sea todo en todos.
  • Intercesiones: a través de ellas se expresa que la Eucaristía se celebra en comunión con toda la Iglesia, tanto con la del cielo como con la de la tierra; y que el sacrificio de Cristo se ofrece por ella misma y por todos sus miembros, vivos y difuntos, llamados a participar de la redención y de la salvación adquiridas por el Cuerpo y la Sangre de Cristo.
  • Doxología final: con esta oración se expresa la glorificación de Dios, que el Amén del pueblo afirma y concluye la aclamación.

¡Da gracias, sé eucarístico!
¡Qué alegría es aprender en cada encuentro un poco más! Estamos ya en el lugar central de la celebración de la Eucaristía, continuaremos profundizando sobre la Plegaria Eucarística. El mes que viene nos volvemos a encontrar, pero mientras tanto recordad que la Plegara Eucarística es una oración de acción de gracias, por eso os invito a vivir durante todo este mes dando gracias a Dios por todo aquello que os viene dado como don. Un gran saludos para todos, ¡hasta la próxima!

Algunas palabras curiosas

  • Epíclesis: es una oración de la liturgia por la que pedimos a Dios el don del Espíritu Santo, para que descienda sobre algo o sobre alguien. Epíclesis significa, sencillamente, invocación.
  • Anámnesis: acción memorial que tiene lugar en la Eucaristía durante la Misa en recuerdo de las palabras de Jesús en la Última cena, «haced esto en memoria mía». Es hacer presente un hecho del pasado.
  • Oblación: es la acción de ofrecer algo a Dios. En la Misa, es Jesús mismo quien se ofrece.
  • Doxología: es una fórmula que se utiliza para alabar a Dios.

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