Melodías que acercan a Dios (01/22): Perfectos imperfectos

Artículo publicado en revista RIE de enero de 2022.

Perfectos imperfectos

Hoy, en las noticias del mediodía han hablado de esta canción, la he escuchado una sola vez y ya estoy escribiendo sobre ella. Os preguntaréis ¿será tan buena? No es que sea buena, ¡es perfecta! Perfecta e imperfecta.

La canción está genial, pero lo mejor es lo que hay detrás. En realidad se publicó el pasado abril y se empezó a gestar el año anterior, en pleno confinamiento duro por la pandemia. Y ¿por qué es noticia hoy? Pues está de actualidad porque, cuando empiezo a escribiros estas líneas, acabamos de pasar el Día Internacional de las Personas con Discapacidad que, desde 1992, se celebra cada 3 de diciembre. A mí me parece súper importante. ¿Cómo lo veis?

¡Todos a colaborar!
La historia de esta canción empieza con los hermanos Alex y Chris, uno con discapacidad y otro que había formado un conjunto musical con unos amigos. Estos dos chavales pidieron ayuda para un proyecto a través de redes sociales a Isabel Penalba, que, con su hermana Silvia, forman el grupo musical Ecléctica. Se trataba de componer una canción para la campaña «Perfectos Imperfectos» de la Fundación Cadete, que promueve la integración de niños y jóvenes con discapacidad. Este es por tanto un tema de Ecléctica, pero también de Dimana, el grupo de Chris, y cuenta con unas colaboraciones espectaculares: Ramón Arroyo y Jesús Redondo, de «Los Secretos»; David Summers y su hijo Daniel y baterías de Javi Moreno de «Efecto Pasillo». Todo un lujo, y así suena de bien.

Solo Ecléctica ya suenan tan bien que me da cierta vergüenza no conocerlas de antes, ¡otro descubrimiento más que hago gracias a esta sección! Hacen un pop rock, del de toda la vida, pero no más de lo mismo, que tienen también buena dosis de originalidad. Y en este temazo con tantas colaboraciones han trabajado muy bien: la canción abre con unos golpes de batería, la guitarra y la voz de Chris: «Moda, luces y acción…». La moda se cuela en este aviso de rodaje porque es un ingrediente esencial del proyecto, a través de una colección de prendas cuyos beneficios van a la Fundación Cadete. Al poco se une el bajo reforzando el pulso y ya se establece el animado ritmo que me parece de lo mejor de la canción. En la segunda estrofa cambiamos y tenemos a David Summers, esa voz que todos recordamos de «Hombres G.». Y tras el segundo estribillo un puente silbado. Para la tercera escuchamos cantar a Isabel, de Ecléctica.

Mientras, han ido sonando más guitarras, órgano… todo estupendo, pero dejadme que por esta vez prefiera la batería y esas voces que, cada una con su estilo propio, transmiten inmejorablemente el mensaje. Tener una parte silbable, así como ese final de estribillo que parece pedir dos golpes («sabes que yo soy yo mismo pum-pum»), son invitación al oyente a participar, algo que no podía faltar en una canción que quiere convertirse en himno.

Desvelar la perfección
Me encanta lo de «perfectos imperfectos». Hace años que tengo la suerte de trabajar con niños con discapacidad. No paso mucho rato con ellos, solo les acompaño en la ruta escolar, pero os puedo decir que incluso con eso se aprende mucho. Te cambia la mirada hacia ellos y hacia uno mismo y «perfectos imperfectos» lo expresa muy bien. También «esencia y condición», dos cosas que confundimos a menudo: lo importante, lo que uno es frente a su estado o situación. Me veo lleno de imperfecciones y, en cambio, a ellos cada vez les descubro mayores perfecciones. Me sorprenden con actitudes que no esperaba. Cuando no estás acostumbrado, lo que ves son sus limitaciones. Al pasar el tiempo vas viendo más allá. Mirad los países en un mapa del mundo, es fácil ver las fronteras, los límites, pero eso son solo líneas, dentro están las cosas interesantes. Yo, que sé que tengo muchas limitaciones pienso, ¿cómo sería si al verme solo viesen eso?

La perfección según la mirada de Dios no puede ser como demasiadas veces la pensamos nosotros. Cuando Jesús dijo: “Sed perfectos» no creo que se refiriera a que seamos guapos, fuertes, listos… Continúa el pasaje «…como vuestro Padre celestial es perfecto». Que se puede entender como la motivación: sed perfectos porque Él lo es; pero también como la manera de serlo: sed perfectos como Él, a su estilo, en lo que le importa. Creo que esta canción también ayuda a cambiar la mirada, percibir algo mejor, lo esencial, somos reales y por tanto perfectos e imperfectos. «Pídeme un deseo. Siempre doy lo que soy». Una imperfección que se entrega se vuelve bastante más perfecta que una perfección que se guarda.

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