Vamos a conocernos (01/22): Sínodo para toda la Iglesia

Artículo publicado en revista RIE de enero de 2022.

¿Te suena la sinodalidad?

Como ves, hoy vamos a hablar de una palabreja larga y que quizás hayas escuchado en estos últimos meses. Se trata de la si-no-da-li-dad. ¿Eres capaz de pronunciarla sin confundirte en ninguna sílaba? ¡Pues ponte a ensayar ya mismo porque se está poniendo muy de moda en las parroquias, grupos, comunidades y en cualquier ámbito eclesial!
Pero más importante que saber pronunciarla es saber qué significa y por qué ahora está tan de moda. Antes de nada, debes saber que no es una palabra nueva, sino que desde que nació la Iglesia, hace veinte siglos, esta es una de sus características más importantes.

Comencemos por el principio
Sí, no pretendamos comenzar la casa por el tejado… Seguramente sabes que la palabra «iglesia» puede significar más de una cosa. ¡Te sorprenderá saber que el diccionario pone 10 definiciones! Obviamente no nos vamos a detener en todas, sino en dos, que seguramente son las que están dando vueltas en tu mente ahora mismo.

En primer lugar denominamos muchas veces «iglesia» a la parroquia, el templo, el edificio donde vamos a Misa, o a rezar, o a una boda, bautizo, etc.

Iglesia (pero así, con mayúscula) también designa a la comunidad reunida, a todos los bautizados. En efecto, si has ido a algún Bautismo, has estado presente en el momento en el que esa persona (muchas veces un bebé) entra a formar parte de la Iglesia. Es este significado el que nos ocupa hoy para poder entender aquella otra palabra difícil del principio…

La Iglesia, por tanto, la formamos todos los cristianos, todos los bautizados. ¿Y sabes de quién fue la idea de fundar la Iglesia? ¡Por supuesto, de Dios! Dios es Trinidad (Padre, Hijo y Espíritu Santo) y sabe que los hombres tenemos deseos y necesidad de formar una familia. Por eso Jesús instituyó la Iglesia con sus apóstoles, el Espíritu Santo la confirmó en el día de Pentecostés y, desde entonces, la Iglesia ha estado siempre viva y transmitiendo la vida misma de Dios (sobre todo a través de los sacramentos).

Una familia numerosa
Como puedes suponer y comprobar, la Iglesia es una familia muuuuy numerosa, con miembros de todas las razas y edades. ¡Tú eres Iglesia! Y también tus abuelos y los abuelos de los niños cristianos de África y los adolescentes bautizados de China y… Todos formamos parte de esta gran familia. Y, como en toda familia, todos los miembros somos importantes y necesarios, si bien no todos hacemos lo mismo ni tenemos las mismas responsabilidades.

En casa, tú tienes responsabilidades: como niño/a debes ir al cole, estudiar, ayudar en las tareas del hogar… También tus padres tienen responsabilidades, que son distintas de las tuyas (cuidarte, trabajar para que tengas lo necesites…). ¡Y todo lo hacéis porque os queréis mucho!

El amor es lo característico de todas las familias verdaderas. En esta gran familia que es la Iglesia, además, hay otra característica propia: que lo que busca, siempre y en todo lugar, es cumplir la voluntad de Dios, hacer lo que a Él le agrada. ¡Y no te pienses que siempre está tan claro cuál es la voluntad de Dios! Es necesario rezar, pedir unos por otros y, en ocasiones, es indispensable que quienes cuidan a la Iglesia, los que llamamos «pastores» (el papa, los obispos, los sacerdotes) nos expliquen esa voluntad de Dios y nos ayuden a comprenderla y cumplirla. Y aunque así dicho suena muy bonito, a veces no todos los miembros de la Iglesia están de acuerdo con aquello que nos indican el papa o los obispos, pero debemos obedecerlos, ya que sabemos que buscan nuestro bien, es decir, el bien de toda la Iglesia.

¡Al meollo de la cuestión!
¡Ahora sí podemos incluir el ingrediente de la sinodalidad! Sinodalidad, como quiso explicárnoslo el papa, significa «caminar juntos por el camino de Jesús», la senda que nos lleva a todos a la felicidad eterna. Si antes dijimos que debemos obedecer a los pastores aunque a veces no entendamos del todo el porqué de lo que nos mandan, ahora debemos agregar que todos somos responsables de ayudar al papa y los obispos en esta tarea de descubrir la voluntad de Dios. ¡No te asustes! (aunque dicho así sí que puede darte un poco de miedo… «descubrir lo que Dios quiere de todos nosotros como Iglesia»). Los pastores necesitan la ayuda de todos los bautizados para tomar las mejores decisiones para la Iglesia. Por eso estamos viviendo un tiempo en el que el papa ha pedido a todos los cristianos que le envíen sus ideas e inquietudes, aquello que les preocupa y también qué opinan de ciertos temas que son muy importantes para la vida de la Iglesia. ¡Comprenderás que siendo la Iglesia católica una familia de 1000 millones de personas ha sido necesario organizar muy bien todo este cuestionario! En las parroquias y grupos se está trabajando mucho para dar respuesta a las preguntas que se han planteado desde el Vaticano. Después, se enviarán las conclusiones a las diócesis, para que hagan un resumen. Y estos resúmenes se enviarán, a continuación, al santo padre. Por eso, ¡que no te sorprenda escuchar a tus padres o conocidos decir que tienen «reunión por el sínodo»!

¿Y yo? ¿Qué puedo hacer?
Quizás te estés preguntando, ¿y yo qué puedo hacer? Porque esto parece cosa demasiado aburrida para los niños… Pues como en la familia, que es necesario que todos pongan su granito de arena, tú, como niño a quien Jesús ama con especial predilección, tienes una oportunidad de oro de rezar por todos los que, de una o otra forma, están trabajando en el sínodo. También hay parroquias que han organizado concursos de canciones o de dibujos y participar es una ocasión fantástica para ti.

dadoY por si no sabes qué decir en tu oración, te invitamos que armes este «dado de la oración del sínodo» (descarga PDF / descarga en JPG). Tan solo debes recortarlo (o descargarlo en un tamaño mayor desde la web revistarie.net) pegarlo en cartulina, marcar las líneas de plegado, doblarlo y pegar las pestañas. Cada día tiras el dado y rezas la breve oración que te aparezca. ¡Puedes invitar a tus hermanos, padres. familiares, amigos o compañeros de clase a unirse a tu oración!

Y, por supuesto, si conoces a alguien que esté colaborando en los trabajos sinodales, seguramente aceptará con ilusión contarte cómo lo están haciendo, en qué fase se encuentran, si les resulta fácil o difícil… ¡Igual hasta puedes darle alguna sugerencia! ¡Tú también eres parte del pueblo de Dios! Y Él ha prometido que a todos enviará su Espíritu Santo para que nos asista, nos ayude y nos permita descubrir, cada día, su voluntad sobre cada uno de nosotros.

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