Cien por cien eucarísticas (11/21)

Artículo publicado en revista RIE de noviembre de 2021.

Un día en Nazaret

Nos cuenta el Evangelio de san Lucas que Nazaret es el lugar donde Jesús se había criado (cf. 4,16) y donde pasó también su adolescencia y juventud. Con esta información, podemos imaginar lo que significaba Nazaret para Jesús. Pero hoy vamos a hablarte de otro «Nazaret» o, mejor dicho, pensaremos en qué se parecen el Nazaret de Jesús y el Nazaret de las Misioneras Eucarísticas. ¿Te lo vas imaginando?

Y el mismo evangelista Lucas, en el capítulo 1, habla de este lugarcito de Palestina cuando dice que «en el sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret» (1,26), o sea que también para María y para José este pueblo tenía un gran significado.

¿Pero qué podemos decir sobre estos largos años de Jesús pasados en Nazaret? Aparte del episodio en que se «pierde» en el Templo, narrado por Lucas (2,41-50), los Evangelios no dicen mucho más. Solo Lucas dice que, después de regresar de Jerusalén a Nazaret, Jesús «progresaba en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres» (2,52), es decir, Jesús avanzaba cada vez más en el crecimiento de su «sabiduría» interior, de la que había dado pruebas al responder tanto a los doctores como a sus padres en el Templo.

Jesús en Nazaret vivía en una familia, como las demás personas de su tiempo, participaba en la vida de la sinagoga, trabajaba como todos los demás, tras aprender de su padre el oficio de carpintero.

Otro «Nazaret» especial
Las Misioneras Eucarísticas de Nazaret llevamos este nombre muy dentro nuestro. Nazaret forma parte de nuestro nombre y, además, así llamamos a cada una de las casas donde vivimos.

Al igual que para Jesús, María y José, para nosotras Nazaret es el sitio elegido por Dios para ir tejiendo nuestra vida a su estilo y en comunión con Él. Es el lugar del encuentro, de la fraternidad, de la comunión, del trabajo, de la formación y el estudio, de la preparación apostólica y de la entrega de cada instante a Jesús Eucaristía.

Un día en Nazaret, para las Misioneras Eucarísticas de Nazaret, comienza a los pies de Jesús. Cada mañana, el primer lugar de encuentro es la capilla, donde está Jesús; y aquí volvemos en otros momentos del día. Nuestra jornada es una invitación a vivir en comunión con Jesús, especialmente en la celebración de la Eucaristía que, como nos invita san Manuel González, estamos llamadas a prolongarla durante todo el día. Como Jesús en Nazaret, el trabajo forma una parte importante de nuestra vida, tanto dentro como fuera de casa. Como la familia de Jesús, María y José, también nosotras vivimos en fraternidad, en comunidad de hermanas, convocadas por el Señor para servirle solo a Él. Como los apóstoles, somos enviadas por el Señor a llevar la Buena Noticia de la Eucaristía, es por ello que la formación y el estudio también forman parte de nuestra vida. Como Jesús, que siempre está disponible para recibirnos en su casa, también Nazaret es el lugar de la acogida, donde recibimos a personas de distintas edades que buscan un espacio de encuentro con el Señor.

Un día en Nazaret, resumiendo, es un tejido donde se entrelazan la oración, la fraternidad, el trabajo, el estudio, la misión y, sobre todo, la comunión con Jesús Eucaristía, que es quien nos convoca y da sentido a nuestra vida.

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