Cita con Jesús Eucaristía (10/21)

Artículo publicado en Revista RIE de octubre de  2021

¡Yo también quiero!

Durante este mes, concretamente el 4 de octubre, celebramos a san Francisco de Asís, que es el autor de una oración tan bonita como conocida. Y lo mejor de todo es que es una oración muy relacionada con nuestro amigo san Manuel y el carisma eucarístico–reparador. ¡Vamos a ver por qué!

Muchas veces, en situaciones difíciles, cuando hay roces con nuestros amigos o peleas en casa, deseamos que llegue la paz; o cuando nos encontramos con una situación triste nos gustaría que volviera la alegría. En esta oración que escribió san Francisco, encontramos un mensaje muy especial: nosotros somos los que podemos poner esa paz, esa alegría, esa fe que a veces echamos en falta. ¡Jesús cuenta con nosotros! La tienes en la página siguiente.

Ser instrumento de paz y reparar
En la primera parte de la oración, san Francisco le hace al Señor una serie de peticiones muy relacionadas entre sí. Podríamos resumirlo así: donde haya mal, que lleve yo el bien. Y san Manuel González nos habla de reparar el abandono de Jesús Eucaristía. Vamos a ver cómo estas dos ideas tienen mucho que ver entre sí.

¿Cómo definirías tú la palabra “reparar”? Quizás te suene a arreglar algo que está roto, que se ha estropeado. En la Iglesia esta palabra se utiliza también para «reparar» cosas que no van bien en nuestra vida, como por ejemplo, actitudes que no nos hacen bien, a nosotros o a nuestra relación con los demás y con Dios.

En referencia a esto, Benedicto XVI explicó la palabra «reparación» de una manera muy clara y sencilla. Él dice así: «Contra este gran peso del mal que existe en el mundo… el Señor pone otro peso más grande, el del amor infinito que entra en este mundo». Esto es así gracias a Jesús, el primer reparador. Él se hizo uno como nosotros y entregó su vida por cada uno de nosotros. Benedicto XVI nos dice esto mismo pero con otras palabras: «El plus del mal… es superado por el plus inmenso del bien». Superar el mal a base de bien es llevar amor donde hay odio, perdón donde hay ofensa, unión donde hay discordia…¿te suena? ¡Esto es reparar!

Reparación y Jesús Eucaristía
Nuestro gran amigo san Manuel se dio cuenta de que el abandono de Jesús en la Eucaristía era «el mayor mal de todos los males». ¿Sabes por qué? Jesús te ama infinitamente, se quedó en la Eucaristía para poder entrar en tu corazón y llenarlo plenamente, y para sacar a la luz lo mejor que hay dentro de ti.

Las personas que descubren esto viven con paz pase lo que pase, transmiten alegría por donde van y viven con confianza los momentos más difíciles porque saben que no están solos: Jesús, que entra dentro de ellos en cada Eucaristía, no les abandona. Estas personas han experimentado que, cuando se olvidan de Jesús, cuando dejan de ir a Misa o descuidan la oración, no viven el día a día de la misma manera: sienten que les falta algo y quizás el mal humor crece o están un poco más tristes. ¿Alguna vez te ha pasado algo así?

Carisma eucarístico–reparador
Por todo esto dice san Manuel que el mayor mal de todos los males es el abandono de Jesús Eucaristía, y nos invita a reparar este mal, es decir, a contar con Jesús en nuestra vida, a no dejarle de lado, a no fallar a nuestra cita de cada domingo participando en la Misa y a visitarle siempre que podamos, porque solo a su lado podemos convertirnos en «instrumentos de su paz» y ser capaces de superar el plus del mal por el plus inmenso del bien.

Por eso decimos que el carisma de la Familia Eucarística Reparadora (a la que pertenecen la RIE y la JER) es eucarístico–reparador: el centro de nuestra vida es Jesús Eucaristía. Él da sentido a todo y nos da la fuerza para ser instrumentos de paz, para sembrar su amor allí donde se encuentra el mal. Además, queremos dar testimonio ante los demás de que vale la pena contar con Jesús Eucaristía en nuestra vida. ¡Es una misión súper especial!

Rezando con san Francisco
Te invito a visitar el Sagrario más cercano que tengas y hacer un tiempo de oración junto con Jesús Eucaristía utilizando la oración de san Francisco. Léela despacio e intenta pensar en situaciones concretas de tu día a día en las que te gustaría que esta oración se hiciera vida. Piensa en alguna situación que hayas vivido donde haya habido odio, en la que se haya ofendido a alguien, en la que hayas querido que te consolaran. Piensa cómo sería si fueras capaz de poner amor, perdón, consuelo… Es verdad que a veces se hace difícil, pero piensa en cómo te sentirías si lo lograras. Tú pídeselo a Jesús con confianza, Él te dará la fuerza para ser instrumento de su paz, para vencer al plus del mal con el plus del bien.

Hazme un instrumento de tu paz (p. 27 del Oracional RIE)
Oh, Señor, hazme un instrumento de tu paz.
Donde hay odio, que lleve yo el amor.
Donde haya ofensa, que lleve yo el perdón.
Donde haya discordia, que lleve yo la unión.
Donde haya duda, que lleve yo la fe.
Donde haya error, que lleve yo la verdad.
Donde haya desesperación, que lleve yo la alegría.
Donde haya tinieblas, que lleve yo la luz.
Oh, Maestro, haced que yo no busque tanto
ser consolado, sino consolar;
ser comprendido, sino comprender;
ser amado, como amar.
Porque es:
dando, que se recibe;
perdonando, que se es perdonado;
muriendo, que se resucita a la vida eterna. Amén

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