Cien por cien eucarísticas (6/21)

Artículo publicado en revista RIE de junio-agosto de 2021.

Cuando Dios llama

¿A qué me llama Dios? Estamos ante una pregunta interesante, que nos puede abrir caminos inesperados. De hecho, son miles y miles las personas que han escuchado muy claramente esta llamada de Dios y han hecho lo que Dios les pedía, sin dudarlo. Pero vamos por partes…

Es importante recordar que Dios nos hace diferentes llamadas, en diferentes momentos de la vida. De hecho, seguramente recuerdas más de un pasaje del Evangelio en el que Jesús llama a personas. Sobre todo, refiriéndose a quienes serán sus apóstoles, hay muchos ejemplos. Pero no pienses que eso solo ocurría en tiempos de Jesús. ¡También en tu vida Dios sigue llamándote! Y, lo mejor de todo, ¡tú le has respondido que sí! ¡Ahí van solo algunos ejemplos de llamada de Dios!:

Vocación a la vida: ¡Somos llamados a la existencia como personas! O, dicho en palabras más sencillas, hemos sido engendrados, hemos vivido nueve meses (más o menos) en el seno de nuestra madre ¡y hemos nacido! Claro que no nos acordamos, ¡pero hay una llamada escondida de Dios en cada ser humano que nace!

Vocación a la vida cristiana: Dios nos llama a formar parte de su familia, que es la Iglesia, y a llevar una vida de santidad en la vida de todos los días. Así es que fuimos bautizados, seguimos rezando como comunidad cristiana, recibimos otros sacramentos… Cada vez que participamos en la Eucaristía seguimos diciendo «sí» a esta llamada que el Señor nos hace.

Vocación cristiana específica: Dios nos llama a entregarle nuestra vida, en la Iglesia, como laico, consagrado, misionero o sacerdote. Y seguramente conoces ejemplos de todos los grupos.

¿Vocación o llamada?
Pero, empezamos hablando de «llamada», y ahora estamos hablando de «vocación». ¿Qué significa la palabra vocación? Quizás ya te lo han contado, pero volvemos sobre ello porque es algo muy importante. La palabra vocación proviene del latín «vocatio, vocationis», que significa «acción de llamar».

Cuando hablamos de vocación muchas veces nos referimos a la llamada especial que Dios hace a algunas personas para consagrar sus vidas de forma permanente siguiendo a Jesús más de cerca, viviendo los valores del Evangelio, anunciando a todos la Buena Noticia y siendo signos luminosos en medio de sus contemporáneos a través de su consagración (por ejemplo, consagración en la vida religiosa o sacerdotal).

Ser Misionera Eucarística de Nazaret es una vocación específica a la vida consagrada, una vida entregada, viviendo en comunidad los valores del Evangelio, imitando a Jesús pobre, casto y obediente; una vida entregada para anunciar a todos el amor de Dios que vive entre nosotros.

En la Iglesia hay muchos carismas, todos ellos son expresión de un aspecto de la vida de Jesús. Las Misioneras Eucarísticas de Nazaret, concretamente, estamos llamadas a vivir el carisma eucarístico-reparador, que san Manuel González recibió como don en Palomares del Río, el 2 de febrero de 1902. Este carisma que Dios nos regala y nos llama a vivir a través de nuestra consagración nos invita a vivir en comunión con Jesús, colaborando cada día con Él en la misión eucaristizadora, para que «no haya Eucaristía sin hombres (niños), ni hombres (niños) sin Eucaristía».

Un camino apasionante
¡No pienses que la vocación, es decir la llamada, es cosa de un instante, de un día que decidimos decir que «sí» a Dios! Por supuesto que es necesario tener muy claro que Dios te llama, pero una vez que das ese primer paso (por ejemplo, para entrar en el seminario o en una congregación), es necesario conocer más en qué consiste esa vida a la que vas a dedicar cada instante de tu existencia.

En las Misioneras Eucarísticas de Nazaret, ese tiempo de formación inicial dura 9 años. ¡Quizás más que los años que tú tienes! Y después de todo ese tiempo, las Hermanas dan un «sí» para siempre. Es lo que se conoce con el nombre de «Profesión perpetua», porque se entregan para siempre a Dios haciendo voto de castidad, pobreza y obediencia, como te contábamos antes. Este año, harán su profesión perpetua seis Misioneras Eucarísticas de Nazaret. Quizás conozcas a alguna (¡dos son redactoras de esta revista!: Mª Daniela y Ana Mª. Y una tercera lo fue hace unos años: Mª Paula. Las tres restantes son Mª Francisca, Mª Anaí y Mª Daniela). De todas formas, las conozcas o no, es buena ocasión para que reces por cada una de ellas, para que sean muy fieles a la llamada de Dios, es decir, a su vocación, y así sean muy felices y ayuden a muchas personas a serlo también, conociendo cada día más a Jesús Eucaristía.

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