Cien por cien eucarísticas (5/21)

Artículo publicado en revista RIE de mayo de 2021.

El sueño de Dios en un corazón inquieto

A inicios del siglo XX, Dios se hizo presente de una manera especial en la vida de san Manuel González: el 29 de septiembre de 1901 recibe la ordenación sacerdotal y algunos meses después, el 2 de febrero de 1902, vive un encuentro especial con Jesús ante su primer Sagrario abandonado en Palomares del Río.

Eso fue solo el comienzo, pues podemos decir que el siglo XX es el gran siglo para la vida y obras de san Manuel, es el tiempo elegido por Dios para realizar su siembra: en 1910 fundó las Marías de los Sagrarios; en 1911, los Discípulos de San Juan; en 1918, los Misioneros Eucarísticos Diocesanos; en 1921, las Misioneras Eucarísticas de Nazaret; en 1933, las Misioneras Eucarísticas Seglares de Nazaret; en 1934, la Reparación Infantil Eucarística (RIE), que ya existía desde el año 1912 como grupo de niños (llamados Juanitos y aspirantes a Marías). Y no solo esto, ¡como si fuera poco!, además fundó dos revistas –El Granito de Arena y nuestra revista RIE– y escribió numerosos libros, entre otras muchas cosas.

Los planes divinos
No eran años fáciles. La primera guerra mundial (1914-1918) causó mucho dolor y muerte, las corrientes migratorias vieron a muchos europeos abandonar su tierra buscando un lugar donde vivir con tranquilidad. En la España que vio nacer a san Manuel se vivían situaciones complejas a nivel social y político: desocupación, revueltas sociales, analfabetismo; y en el ámbito religioso, un gran olvido de Dios.

Como sabemos, Dios tiene sus planes. Él, que es la luz del mundo (Jn 8,12), y quien lo sigue no camina en tinieblas (cf. Jn 8,12), brilló con fuerza y gran esplendor a través de la disponibilidad que encontró en san Manuel. Y la gran determinación de su vida fue seguir los signos de vida, y no los signos de muerte que reinaban en su tiempo.

El entusiasmo por seguir el sueño de Dios hizo que san Manuel sembrase ese mismo entusiasmo en el pueblo, en las Obras que había fundado. Nos cuenta su biógrafo que «en su corazón bullía un anhelo inquietante, como una idea fija clavada en su mente… La Obra (de los laicos) necesitaba Marías especiales… La Obra necesitaba completarse con la fundación de una nueva clase de Marías, en vida religiosa». Y dice también que cuando la Obra no tenía aún ni tres años de vida, unas Marías se atrevieron hacerle algunas preguntas sobre el futuro de la Obra de laicos que había iniciado, a lo que él responde con gran naturalidad. El gran interrogante era: «¿Dónde encontrar estas Marías?». Su biógrafo comenta: «Él no lo sabe; pero cree firmemente que existen y que el día menos pensado se las pondrá el Señor por delante con todo lo necesario para su funcionamiento».

El sueño de Dios se hace realidad
Era verdad, en ese momento él no lo sabía… Sus respuestas no fueron solo palabras, se hicieron realidad en el momento indicado, y el 3 de mayo de 1921 vio nacer la primera comunidad de Misioneras Eucarísticas de Nazaret, que en sus inicios se llamaban «Marías Nazarenas».

Todo empezó en Málaga con un grupo de jóvenes valencianas que conocían la espiritualidad eucarística, que formaban parte del grupo de laicos que algunos años antes había fundado san Manuel, y que en su vida sentían que el Señor les pedía entregarse totalmente a Él. Una vez más la llamada del Señor encontró corazones generosos que respondieron con disponibilidad.

En este comienzo, acompañaban al grupo de jóvenes María Antonia y María de la Concepción, respectivamente hermana y sobrina de san Manuel. Él, como fundador, estuvo siempre muy cerca de la nueva comunidad, si bien tenía muchísimo trabajo, pues era el obispo de Málaga.

Dios llamó en su momento y sigue llamando a sus misioneras para que, viviendo en comunidad, en Nazaret (pues así se llaman sus casas) anuncien a todos la presencia de Jesús en la Eucaristía, para estar con Él allí donde está más solo y abandonado, para reparar esa soledad dejándose amar por Él y amándolo a su vez con todo su corazón. Dios llamó y sigue llamando a sus misioneras para abrir muchos caminos de encuentro con Jesús Eucaristía, para eucaristizar el mundo.

Estamos en el año del Centenario. Es más, estamos en el mes del Centenario, muy cerca del día 3 de mayo de 2021, el día en que Nazaret cumple 100 años, el día que nos recuerda que Dios sigue contando con tu «sí» para seguir anunciando su presencia viva entre nosotros.

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