Melodías que acercan a Dios (05/21): «Te damos gracias» (Himno del Centenario)

Artículo publicado en revista RIE de mayo de 2021

Cantar la alegría de eucaristizar

Voy a empezar contándoos una cosilla personal: hace años que uso una aplicación de aprendizaje de idiomas que es como un juego, empecé para reforzar mi inglés pero últimamente paso por otros idiomas, no para aprenderlos en serio sino como entretenimiento saludable para el cerebro. Pues bien, el griego moderno es muy interesante por muchas palabras que, a través de variantes más antiguas de ese idioma, están relacionadas con las del nuestro. Por ejemplo, dicen «ευχαριστώ», para decir «gracias». Eso tan raro se pronuncia «efjaristó» pero se suele cambiar a nuestro alfabeto como «eucaristó».

Quizá para vosotros, como para mí, saber que hoy mismo muchas personas darán las gracias con esta palabra, sea más significativo que una explicación sobre «acción de gracias» como significado de «eucaristía».

Hay muchas canciones que hablan de dar gracias, pero os traigo una que es muy especial. Se sale de lo habitual porque es un himno. ¿Y qué significa que sea un himno? Lo he buscado para poder explicarlo mejor y es aquella composición musical que «celebra un suceso memorable»; o «expresa júbilo o entusiasmo»; o bien es «emblemática de una colectividad, la identifica y une entre sí a quienes la interpretan». Creo que en este caso nos vale cualquiera de esas definiciones.

¿Y de quién es este himno? Pues de las hermanas Misioneras Eucarísticas de Nazaret, nuestras hermanas, que están de celebración por el centenario de su fundación. Lo puedes escuchar y descargar en su web: eucaristicas.org.

Ευχαριστώ πολύ (Muchas gracias)
Acción de gracias es el primer significado de Eucaristía y de toda la canción: «Nuestras voces suben hoy agradecidas», «Te damos gracias. Gracias.» Nos unimos a la acción de gracias de Jesús y, a la vez, le damos gracias a Él. Pero la Eucaristía es también mucho más y sin salir del himno vemos otros aspectos importantes: comunión, vida entregada y presencia.

El lema de las Misioneras Eucarísticas de Nazaret para este año jubilar es «Nacidas para eucaristizar», los que hemos estado cerca de ellas lo vemos muy natural, es la tarea que siempre han realizado, yo he sido eucaristizado por ellas. Si pienso en cada hermana que me ha transmitido la «vida que brota de la Eucaristía» tendría unas cuantas a las que agradecer. Y es que yo también estoy muy agradecido: por supuesto en primer lugar a Cristo por darse en la Eucaristía, pero en este año jubilar muy especialmente agradezco por ellas y les agradezco a ellas, a la congregación que tanto nos ha ayudado a ser más conscientes de esta presencia de Jesús.

Comunión
Lo propio de un himno es que lo canten muchas voces. No creo que sea forzar mucho las cosas si digo que cantar juntos es otro signo eucarístico porque participar de la misma acción es signo de comunión, como la Comunión con mayúsculas es participar del mismo Pan.

Todas las voces suenan diferentes, con diversas cualidades, predomina el unísono pero no falta la polifonía, así que algunas hacen incluso distintas notas, todo dentro del mismo ritmo y armonía. ¿No es buen ejemplo de lo que es comunidad? Compartir vida y tarea poniendo lo específico de cada uno.

Dos palabras más en relación a la comunión que aparecen en la letra de la canción: «de nuevo enviadas … nos has convocado», convocadas y enviadas, algo que vivimos en cada Misa: comienza reuniendo a los convocados y finaliza siendo enviados.

Entrega
Otra dimensión que encontramos en el himno es la de sacrificio, vida de entrega y entrega de la vida. En realidad casi no nos hemos alejado del tema principal porque a la entrega de Jesús nuestro agradecimiento pide responder con entrega nuestra. De ahí salen dos peticiones en la letra, por dos grandes regalos de Jesús: primero, el de sí mismo: «haznos ser contigo fiel grano de trigo», pero también el de su Madre Inmaculada «que su sí gratuito sea la respuesta, llenas de alegría siempre como Ella».

Presencia
Seguro que aún podríamos sacar más jugo a esta canción tan especial, pero voy a ir terminando con una idea más: Jesús se queda ahí mismo, cerquita, cerquita… y no falta la respuesta que quieren (que queremos) dar: «Tu presencia pide nuestra compañía». Me uno a la petición que, me parece, lo resume mejor: «Que sepamos verte y reconocerte cuando te encontramos más abandonado, vivo en el Sagrario y en nuestros hermanos». Pues todo eso… ¡y gracias, muchas gracias!

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