Melodías que acercan a Dios (03/21): «Abre tus ojos: ¡No estás solo!»

Artículo publicado en revista RIE de marzo de 2021

Abre tus ojos: ¡No estás solo!

Ya os dije que tenía preparada una canción de esas que tanto me gustan, con un buen puñado de años, pero no la llaméis vieja, sino histórica. Me refiero a «Message in a bottle» (interpretada por The Police). No había tenido motivo para ponerla hasta que la pandemia sacó a relucir el problema de la soledad. Me parece que lo expresa de una manera muy interesante y es que, además, suena muy bien.

The Police es el trío británico, liderado por Sting, que sacó este tema en su disco «Reggata de Blanc» el año 1979. No tienen muchos trabajos, por lo menos en cuanto a álbumes originales de estudio pero sumando los recopilatorios sí juntan unos cuantos. Solo tienen cinco discos que sacaron, eso sí, en solo seis años, de 1978 a 1983. Sting, un músico excepcional, cuyo nombre completo es Gordon Matthew Thomas Sumner, era el bajista y cantante. Junto a él Andy Summers a la guitarra y Stewart Copeland como batería. Los tres siguieron carrera en solitario cuando la banda se disolvió, siendo el más exitoso Sting, pero se reunieron en 2007 para hacer una gira juntos, de hecho se puede encontrar un vídeo interpretando «Message in a bottle» en un concierto en 2008. Me sigue gustando más la versión de estudio pero ¡el directo es impresionante!

Bajo, batería, guitarra… y ya
Comienza con la batería y un riff de guitarra eléctrica que, con un sonido muy peculiar, se va a repetir a lo largo de toda la canción. Entra el bajo muy potente casi a la vez que la voz con una frase que también repetirá. En el puente hacia el estribillo el bajo se vuelve más machacón y la guitarra solo hace unos apoyos rasgueando el acorde. Cuando llegamos al estribillo la guitarra hace tan solo unos breves adornos y el bajo hace su otro dibujo característico en este tema. Y así continúa el esquema alternando esas tres partes hasta el final, es curioso que al analizarlo me parece repetitivo, pero al escucharlo no me da esa sensación.

El videoclip original es de lo más interesante… ¡para ver qué gente tan extraña había por aquellos años! En él vemos al trío como si interpretasen la canción en el camerino antes de dar un concierto mezclado con escenas callejeras e imágenes de una actuación.

El cuento del náufrago
Lo que me gusta de la letra es que es como un cuento, narrado en primera persona. Se trata de un náufrago en una isla perdida en medio del mar que manda un mensaje de auxilio en una botella con la esperanza de que alguien lo reciba. Pasa un año y no recibe respuesta, solo la esperanza de que lo rescaten antes de caer en la desesperación le mantiene con ánimo. «El amor puede arreglar tu vida pero el amor puede romper tu corazón», dice durante su espera. Y llega el desenlace de la historia que, en mi opinión, es sorprendente, muy gráfico y la parte que más hace pensar. Os la traduzco libremente: Paseando esta mañana, no puedo creer lo que vi, un centenar de billones de botellas llevadas por la marea, ¡parece que no estaba solo estando solo!, ¡un centenar de billones de náufragos buscando un hogar!

No te olvides de mirar
Y este cuentecito del náufrago unido a la estupenda música de The Police me parece fantástico para darle una vuelta a la idea de soledad. El significado puede ir mucho más allá de lo que la canción dice al pie de la letra. El aislamiento que sufre el protagonista podría ser porque lo ha buscado él o porque otros le han dejado apartado y abandonado. Puede ser que esté realmente lejos de todo o que estando cerca se sienta desconectado. El náufrago pone toda su esperanza en que alguien reciba su mensaje en una botella, que puede ser realmente su única oportunidad o quizá se olvidó de mirar antes alrededor. Si necesitamos mandar un mensaje de auxilio, ¿a quién y cómo lo mandaremos? Todas las maneras de entenderlo nos hacen pensar.

Finalmente están las consecuencias de la historia: cuando te das cuenta de la cantidad de gente que también sufre soledad, ¿qué vas a hacer? Para nosotros debe tener un significado especial: si somos conscientes de la soledad que demasiadas veces pasa Jesús, ¿cómo no serlo de la de esos hermanos? ¿No sería contradictorio? Si somos especialistas en compañía, por más que Jesús sea el primer abandonado en el que nos fijemos, tenemos que ser especialmente sensibles con todos esos «náufragos» y, como intentamos hacer con Él, insistir: a más abandono, más compañía.

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