Arte para ilustrarte (11/20): La presentación de la Virgen María en el templo (Manuel Panselinos)

Artículo publicado en revista RIE de noviembre de 2020

María conoció el templo, ¡cuando tenía tres años!

¿Alguna vez has oído nombrar a los «evangelios apócrifos»? Quizás no, si bien, segurísimo que conoces los cuatro Evangelios canónicos, es decir, los que nuestra fe nos dice que han sido inspirados por Dios. Sin embargo, hay otros escritos de la época de Jesús que nos narran momentos de su vida o de las personas que le fueron más cercanas, ¡como María, su madre!

Hay uno de estos escritos llamado «Protoevangelio de Santiago» y ha servido de inspiración para muchas obras de arte. Posiblemente fue escrito en el siglo II (es decir, entre el año 100 y el 200). Hoy queremos presentarte «La presentación de la Virgen María en el templo».

Antigua, no; ¡antiquísima!
La imagen que puedes contemplar en la página siguiente se encuentra en Grecia, en la iglesia del protaton del monasterio Kares (en el Monte Athos). Es un fresco, es decir, que se pintó mientras el yeso estaba aún húmedo, y se cree que puede haber sido su autor Manuel Panselinos. ¿Cuándo se puede haber realizado? Posiblemente a comienzos del siglo XIV (los estudiosos lo datan entre 1280 y 1320).

La imagen demuestra, muy a las claras que el artista conocía el Protoevangelio de Santiago. Expone, además, dos momentos de la presentación de María en el templo. De hecho, puedes ver, a la izquierda, a María dejando a sus padres y siendo conducida por una de las doncellas. Ana, su madre, mira sorprendida a su esposo, Joaquín (que no se distingue por estar deteriorada la pared), porque María no muestra temor ni preocupación por tener que dejar a sus progenitores. Y eso que, según el Protoevangelio de Santiago, María tenía, por entonces, ¡solo tres años! Así lo describe este libro en sus capítulos 7 y 8: «Cuando la niña llegó a la edad de tres años, Joaquín dijo: “Llamad a las hijas de los hebreos que estén sin mancilla, y que tome cada cual una lámpara, y que estas lámparas se enciendan, para que la niña no vuelva atrás, y para que su corazón no se fije en nada que esté fuera del templo del Señor”». Como puedes observar, el grupo de jóvenes que están en el centro del cuadro tienen sus lámparas encendidas, en forma de largas velas.

Junto a Zacarías
A la derecha, después de haber sido conducida por una doncella, no por su madre, María se encuentra con Zacarías, el sacerdote del templo, que (de nuevo según Santiago) «la recibió y, abrazándola, la bendijo, y exclamó: “El Señor ha glorificado tu nombre en todas las generaciones. Y en ti, hasta el último día, el Señor hará ver la redención por Él concedida a los hijos de Israel”».

¿Por qué me cuentas esto?
Quizás te estés preguntando por qué hemos escogido este cuadro. La presentación de la Virgen María en el Templo es una fiesta muy antigua en la Iglesia, que actualmente se celebra el 21 de noviembre.

Es un día muy importante porque, más allá de las formas en que se narrasen los hechos (no es demasiado probable que esto haya ocurrido tal cual lo narra este evangelio apócrifo) nos recuerda la actitud de María para con los planes de Dios.
Si María, algunos años después, fue capaz de decir decididamente «sí» al plan que Dios tenía sobre ella, es debido a que, desde pequeña, conocía al Señor, lo amaba y se sentía amada por Él.
Esta fiesta es, por todo ello, una buena ocasión para que, más allá de la edad que tengas, descubras que Dios tiene un plan para ti, un camino seguro por el que está conduciéndote a la felicidad. Como María, ¡dile enseguida que sí! Verás cuánta alegría y cuánta paz tendrás en tu corazón y podrás sembrar en todos los que te rodean.

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