Vamos a conocernos (01/20. Parroquia San Manuel González – Madrid)

Artículo publicado en revista RIE de enero de 2020.

Una parroquia en Madrid dedicada a san Manuel

¿Cómo se llama tu parroquia? Seguro sabes su nombre. Este mes queremos contarte que en Madrid hay una nueva iglesia. ¿Te imaginas cuál es su nombre? ¡Posiblemente has acertado! ¡San Manuel González! Y desde el 15 de diciembre pasado cientos de personas se reúnen a celebrar la Eucaristía, rezar, adorar a Jesús Eucaristía, tener las reuniones de catequesis y todas las actividades propias de una parroquia.

Para comenzar, es necesario aclarar que, si bien llamamos “parroquia” al edificio, este término se refiere más bien, al conjunto de personas que viven en torno a ella. De ahí la expresión “radio parroquial”, que define qué calles abarca esa iglesia.

Las parroquias surgen cuando el obispo de una diócesis las funda, mediante la firma de un documento. La parroquia San Manuel González, que está ubicada en la población de San Sebastián de los Reyes (provincia de Madrid), comenzó a existir en el año 2010, cuando el arzobispo de Madrid firmó el documento que te comentábamos (se llama “Documento de erección canónica”, de ahí el verbo “erigir”).

En un barrio cercano a Madrid capital
Desde entonces se determinó en qué lugar iba a estar situada. Al principio se tenía la Misa en el mismo terreno donde se iba a construir el templo. ¡Sí!, al aire libre y, aunque en invierno hacía frío y en verano calor, ninguno de los domingos llovió. ¡Eso sí que fue un signo claro de que Dios quiere mucho a los fieles de esta parroquia y los cuida con mucho cariño!

Unos meses después, se instalaron unos salones, prefabricados, donde se hizo una pequeña capilla y unas aulas para dar catequesis y tener reuniones. Y en diciembre de 2017 se comenzó a construir el templo que, dos años después ha sido concluido.

Pero una iglesia, para ser tal, necesita mucho más que cuatro paredes, un techo y una mesa. Hace falta que el obispo consagre ese lugar, es decir, que haga una serie de gestos por los cuales se ofrezca a Dios esas paredes, ese techo y, sobre todo, esa “mesa” (que, seguramente sabes, es el altar, es decir, el sitio donde Jesús se ofrece en cada Misa, por nosotros).

Esta celebración, por la que se dedica la Iglesia, tuvo lugar el domingo 15 de diciembre (por cierto, ¡este domingo sí llovía! pero nadie se mojó porque estábamos dentro…).

La consagración se realiza dentro de una Misa, que comienza con las luces del templo apagadas. Solo entraba, por unos ventanales superiores, un poco de luz, porque el día estaba muy gris. Y todo, en la parroquia, fue inaugurado. Para comenzar, se roció con agua bendita a todos los asistentes (¡más de 1.000!) que estaban tanto dentro como fuera, y también las paredes del templo.

Ambón y altar para estrenar
Con las lecturas de la Misa se utilizó por primera vez el ambón y, tras la homilía, se colocaron bajo el altar las reliquias de san Manuel y otros santos, que tuvieron relación con él. A continuación, comenzó el “rito de consagración” que consta de cuatro gestos:

1. El obispo lee una oración de consagración, con los brazos extendidos, en la que pide a Dios que bendiga este edificio así como a todas las personas que nos reuniremos a celebrar la Eucaristía y los demás sacramentos.
2. Se derrama el crisma, un aceite mezclado con perfume, y se unge el altar. De esta forma, el altar queda consagrado para ser utilizado exclusivamente para el culto.
3. Un gran incensario se coloca sobre el altar para que el aroma del incienso se eleve hacia el cielo, de la misma forma que se elevarán desde allí, las oraciones de los fieles. También se incensó, a continuación, a los asistentes y los extremos del templo.
4. Comenzando el ofertorio, se trajeron manteles para revestir el altar, flores para adornarlo y velas. En el momento en que se encendieron las velas, lo hicieron también todas las luces de la iglesia. Fue un momento muy emocionante.

Concluidos estos ritos, se prosiguió con la Misa que, ¡por primera vez!, se estaba celebrando en esta parroquia San Manuel González. Todos estábamos muy emocionados porque sabíamos que san Manuel, desde el Cielo, nos estaba mirando y acompañando.

Aquí, en esta parroquia, una imagen suya, en el retablo, lo muestra de rodillas, mirando al Sagrario. ¡Cuántas veces habrá orado así san Manuel en su vida! ¡Qué bueno tenerlo de amigo para que nos enseñe a hablar y conocer cada día más a Jesús Eucaristía! Y, si vienes por Madrid, ¡no dejes de visitarla!

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