Junto a san Manuel (10/19)

Artículo publicado en revista RIE de octubre de 2019

Un camino muy especial

¡Hola a todos! Soy el Camino de Santiago, seguramente os suena mi nombre, pues el mes pasado la sección «Arte para ilustrarte» de RIE ha hablado de mí. Me gustaría compartir con vosotros una experiencia: como cada verano, este también he recibido la visita de miles de peregrinos de distintos lugares del mundo. Algunos pasaron más días conmigo, otros menos; unos escogieron una ruta, otros otra.

En el camino portugués, en esta oportunidad, he conocido a un grupo de jóvenes peregrinos amigos de san Manuel González. En total eran 19, entre ellos había algunas Misioneras Eucarísticas; venían de distintos lugares, ¡incluso de Argentina! Hemos estado juntos del día 15 de agosto hasta el 22.

San Manuel, peregrino
Lo curioso es que me hablaron de una reflexión de san Manuel, en la que él escribe sobre los discípulos de Emaús, que como sabéis, son aquellos amigos de Jesús que marchaban tristes por un camino, cuando Jesús resucitado se puso a caminar con ellos y les descubrió su presencia al partir el pan, lo cual los llenó de inmensa alegría y los convirtió en misioneros de esta buena noticia.

Esto me hizo pensar en mi historia, pues la experiencia de esos caminantes del Evangelio es muy parecida a la de muchos peregrinos que se acercan a mí. Ponerse en camino siempre es un reto, una aventura, ¡cuánto más cuando se trata de un camino tan especial como es el Camino de Santiago!

Jesús está presente en mi camino, sale al encuentro de los peregrinos de mil maneras distintas: les habla, los llama, los sorprende, los espera, los busca, les da fuerza… Este grupo del que os hablo, ha vivido esta experiencia y me gustaría que ellos mismos os lo contaran en breves palabras:

Alba: En mi mochila no me traje ropa sucia, sino amigos, experiencias, risas, momentos inolvidables.

Jesús: En el Camino he podido experimentar que Dios nos quiere con locura y que siempre está a nuestro lado.

Laura Mª: He descubierto la fuerza de Dios que nace en mi debilidad.

Mª Belén: El Camino me ayudó a conocerme un poco más, me permitió buscar más a Dios y darme cuenta de su presencia entre mis hermanos, en la naturaleza y sobre todo en la Eucaristía de cada día.

Ana Mª: Una palabra resume mi experiencia: encuentro. Encuentro conmigo misma, encuentro con el Señor y encuentro con mis hermanos.

Florencia Mª: En cada día de camino Jesús nos hizo hermanos y nos unió en la misma felicidad.

Mª Fabiola: En cada paso, en cada piedra, en cada hoja de los árboles, en cada riachuelo, se asomaba la bondad de todo un Dios.

Gabriela: Dios está presente y Él se sirve de todo para hablar al corazón.

Lucía y Fernando: Hemos podido escuchar a Jesús, porque por algún motivo Él nos ha elegido para convertirnos en peregrinos.

Mª Daniela: Todos estábamos dispuestos a acoger las sorpresas que el Señor nos tenía preparadas. Y allí estuvo Él, hablando a cada uno en el lenguaje que mejor entiende y haciendo de nuestro grupo una comunidad, una casa de amigos.

Emilia: El Camino de Santiago ha sido un regalo que el Señor me tenía preparado y que mi corazón, quizás sin saberlo yo misma, estaba listo para recibir.

Mª Lorena: Jesús nos atraía a todos los peregrinos, igual que lo hizo con el Apóstol Santiago. Él es el punto de encuentro.

Mª Francisca: El Camino para mí ha sido una experiencia única.

Mª Cecilia: Ha sido una gran oportunidad para descubrir que Dios es el mejor compañero de camino, el que siempre está allí, de camino a Santiago o de camino al cole o a ver a tus amigos.

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