Junto a san Manuel (09/19)

Artículo publicado en revista RIE de septiembre de 2019

30 años de diversión

¡Hola a todos! Soy la ConviRIE (algunos me llaman campamento RIE), sé que la mayoría me conocéis, algunos más de cerca, porque habéis estado conmigo algún verano; otros a través de esta revista, del blog de la RIE, por la experiencia de otros…


En esta ocasión me gustaría contaros algo especial: ¡este verano he cumplido 30 años! Estoy de fiesta y no quería perderme esta oportunidad de compartir con vosotros mi experiencia de este verano y también un poco de mi historia, para los más curiosos. Ya os podéis imaginar que en 30 años suceden muchas cosas.

Aventuras en un monasterio
Todo comenzó en el año 1989, en San Andrés de Arroyo, un monasterio de Palencia. Recuerdo con muchísima ilusión aquellos 15 días, ¡qué bien nos lo pasamos!, tanto los niños como los monitores, hermanas y el sacerdote que nos acompañó, todos. Hicimos un montón de cosas: marchas, veladas, momentos de oración, celebración de la Eucaristía, talleres…

Lo más importante de todo es que nací para una misión: recordar a todos el amor que Dios nos tiene y que reconocemos de una manera especial en la Eucaristía. Eso es lo principal y todo lo que hacemos en cada campamento gira en torno a esa meta, además de pasarlo bien, hacer nuevos amigos, conocer distintos lugares, desarrollar nuestras habilidades… ¡cada ConviRIE es un regalo lleno de sorpresas!

Cumpleaños móvil
Os cuento además que cada año voy pasando por lugares diferentes, es como si mi cumpleaños los celebrara por todas partes, acompañado de mis fieles amigos RIE de cada verano, además de los que se van sumando y de los que nos van dejando porque se hacen mayores. Estos son algunos de los lugares que hemos visitado (algunos, en más de una ocasión): Navacepedilla de Corneja (Ávila), Villalba (Madrid), Palencia, Vinuesa (Soria), Madrigal de la Vera (Cáceres), Ayna (Albacete), Torrelaguna (Madrid), Becerril de la Sierra (Madrid), El Atazar (Madrid), Ibros (Jaén), Los Molinos (Madrid), Guadarrama (Madrid), Buitrago (Madrid), El Toboso (Toledo), Piñuecar (Madrid)…

Este verano he estado en Alarcón, (Cuenca) con muchos niños, monitores y hermanas. Cada uno venía de lugares diferentes: Huelva, Jaén, Málaga, Sevilla, Murcia, Madrid, Valencia, Zaragoza y Palencia. Nos lo hemos pasado muy bien, basta mirar las fotos para comprobarlo, aunque también es verdad que en algunas de las que tenemos se pueden ver algunas lágrimas. Son del último día, cuando toca despedirse hasta la próxima ConviRIE. ¡La verdad es que no dan ganas de marcharse!

Sin embargo, sabemos muy bien que al llegar a casa empieza la cuenta regresiva hasta el siguiente verano y el curso es también una oportunidad de seguir creciendo en nuestra amistad con Jesús, en los grupos de la RIE, cada uno en nuestro lugar.

Visita pokemonística
Ah, ¡otra cosa que no os he dicho antes! En esta ocasión nos visitaron unos personajes muy especiales, un grupo de Pokémons y sus entrenadores que se enteraron de que estábamos en Cuenca y no dudaron un segundo en venirse al campamento. Además tenían algunos problemas que resolver y hemos podido echarles una mano. Nos enseñaron muchas cosas, sobre todo el valor de la amistad, la importancia de abrir nuestro corazón a todos, de acogernos mutuamente y ayudarnos para poder dar cada uno lo mejor. Enseguida captaron el ritmo de la convi y se unieron a nuestros juegos, gimkanas y demás actividades.

Por cierto, ahora que digo actividades, aprovecho para contaros algunas que son un clásico de cada año y otras que se van renovando. Como dice el refrán, sobre gustos y colores no han escrito los autores. Por eso seguramente si preguntáis a niños y monitores qué es lo que más les gusta, las respuestas serán muy distintas, pues ¡las actividades son variadísimas!

Hay algunas que se repiten todos o casi todos los días: la oración de la mañana y de la noche, la catequesis en relación al tema de cada día, los servicios que realizamos en grupo para colaborar con la limpieza y el orden del campamento. Hay otras que van variando cada día y nos sorprenden: concursos, gymkanas, juegos nocturnos, excursión, marcha, la Misa del domingo, algún momento festivo, el taller de oración, la feria del último día y mil cosas que se inventan los monitores y las hermanas. Sin embargo, ahora que lo pienso mejor, hay algunas que no voy a contaros, pues si aún no habéis participado del campamento, me gustaría que fuesen sorpresa.

Mi gran secreto
Para despedirme, quisiera contaros un secreto: a lo largo de mi historia he aprendido mucho de un gran amigo mío: san Manuel. Sé que vosotros lo conocéis muy bien. Él me ha enseñado a hacerme niño con los niños, adolescente con los adolescentes, monitor con los monitores… Y todo ello para llevar la buena noticia de Jesús Eucaristía a todos, como siempre lo hizo él. Tenemos los dos esa misión en común y él me ha enseñado muchas cosas para poder vivirla, pero sobre todo a querer a Jesús y a cada persona que se acerca a mí cada verano. ¡Esto sí que es tener un buen amigo!

Bueno, os dejo hasta el próximo verano, no hay tiempo que perder. Es más ya estoy planeando nuestro próximo encuentro, seguramente os traeré muchas sorpresas, pero sobre todo me pondré a la escucha del Espíritu Santo, Él nos ha ido guiando año a año y estoy segura de que seguirá haciendo cosas grandes en nosotros.

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