Cita con Jesús Eucaristía (02/19)

Artículo publicado en revista RIE de febrero de 2019

El valor de la mirada

Seguro que muchas veces has escuchado ese dicho que dice: «una mirada vale más que mil palabras». Además, seguro que tienes experiencia de ello: miradas de cariño, de alegría, de perdón, de consuelo,… La oración en la que nos vamos a detener este mes habla de la mirada de Jesús. La tienes en la página 29 del RIEoracional. Es una oración de san Manuel. Y es que él sabía mucho de este tema…


Jesús nos mira
Jesús en el Sagrario nos mira.
Nos mira siempre, a ti y a mí.
Nos mira en todas partes.
Nos mira como si no tuviera
a nadie más a quien mirar.
¿Por qué?
Porque nos quiere
y los que se quieren
ansían mirarse.

San Manuel González (adaptación)

Esta oración está muy relacionada con un día muy especial para la Familia Eucarística Reparadora: el 2 de febrero de 1902. Ese día, en Palomares del Río, san Manuel tuvo una experiencia ante el Sagrario que le cambió la vida. Él siempre había dedicado gran parte de su tiempo a estar ante el Sagrario, con su amigo Jesús. Continuamente se dejaba mirar por Él, así que conocía bien su mirada. Por eso, cuando llegó a Palomares y se encontró la Iglesia vacía, aunque tuvo ganas de salir corriendo, no huyó, porque se encontró, como él mismo dice, con un Jesús que le miraba. Por eso supo muy bien lo que esa mirada quería decirle. San Manuel se dejó mirar por Jesús y, de esta manera, descubrió cuál era la misión a la que Él le llamaba: eucaristizar el mundo, invitar a todos a que se acerquen a Jesús Eucaristía, porque en él encontrarán todo lo que de verdad llena nuestros corazones.

San Manuel escribe esta oración a partir de esa amistad tan especial que tenía con Jesús Eucaristía, y gracias a ese cruce de miradas que tenía con Él cada día. En la mirada de Jesús descubrió el amor infinito que le tenía, y quería que nosotros también nos diéramos cuenta de eso. Tanto le marcó la mirada de Jesús Eucaristía que en uno de sus libros, dirigiéndose a la Familia Eucarística Reparadora, escribe lo siguiente: “¿Verdad que la mirada de Jesucristo en esos Sagrarios es una mirada que se clava en el alma y no se olvida nunca?”.

Jesús te mira siempre
Una frase corta, pero que dice mucho. Jesús te mira…y no te mira de cualquier manera, sino que, como dice la oración, lo hace “como si no tuviera a nadie más a quien mirar”. ¿Alguna vez te has sentido mirado así? Quizá por tus padres, por tu familia, por algún profesor… En el texto original, san Manuel continúa diciendo que la mirada de Jesús le recuerda a la de una madre que no deja de mirar a su hijo mientras duerme…le quiere tanto, que no se cansa de mirarle. Pues así nos mira Jesús: nos quiere tanto que no se cansa de mirarnos, nos mira siempre; eso quiere decir que está muy atento a lo que nos pasa, y no solo está muy atento, sino que le importa de verdad: le importa si estamos alegres o tristes, tranquilos o enfadados, en paz o con miedo… Nos mira deseando que le devolvamos la mirada para que descubramos cuánto nos quiere, para que caigamos en la cuenta de que Él siempre está a nuestro lado, que quiere reír con nosotros, nos quiere consolar, nos quiere regalar la fortaleza para crecer… nos quiere dar aquello que de verdad necesitamos.

Mirar a Jesús Eucaristía
La oración termina diciendo: “los que se quieren, ansían mirarse”. Hemos reflexionado sobre cómo nos mira Jesús a nosotros, pero esta última frase puede ser una invitación a que tampoco nosotros nos cansemos de mirar a Jesús, a que busquemos su mirada. Podemos experimentar esa mirada de Jesús de muchas maneras: cuando vamos a visitarle en el Sagrario, cuando el sacerdote eleva a Jesús Eucaristía en la Misa, en los momentos en que sentimos que está a nuestro lado porque nos ayuda, también a través de las personas que más nos quieren…

Pero en esta ocasión, san Manuel nos invita a detenernos ante el Sagrario, a hacer silencio en nuestro interior, cerrar los ojos y sentir cómo Jesús nos mira, cómo está deseando que contemos con Él… y también nos invita a regalarle a Él nuestra mirada para que sepa cuánto le queremos. Si en nuestra vida nos dedicamos, muchas veces, a cruzar nuestras miradas con Jesús, podemos tener la misma experiencia que san Manuel, es decir, que hasta en los momentos difíciles, descubriremos la mirada de Jesús ayudándonos y animándonos.

Déjate mirar
Acércate a un Sagrario, haz silencio en tu interior y lee con calma esta oración. Cierra los ojos y, con fe y confianza, atrévete a dejarte mirar por Él. Siente, en tu corazón, cómo Jesús te mira. Simplemente disfruta de este momento, disfruta de lo que Él te quiere regalar. ¡Ah! ¡Y no te olvides de darle infinitas gracias por todo lo que te quiere!

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