Melodías que acercan a Dios (11/18)

Artículo publicado en revista RIE de noviembre de 2018

La serena alegría de la libertad

Un compañero de trabajo me dice que si he visto un vídeo de un talent show televisivo en el que el concursante canta igualito que Bob Marley. Le contesto que no y, en un descanso, me enseña el vídeo. Me impresionó como cantaba, pero me impresionó más la canción (“Redemption song”).

Quizá porque había pasado hacía poco el día de la Virgen de la Merced y tenía más sensibilidad hacia el tema de la cautividad y la redención. Nada más escucharla decidí que debía escribir sobre ella. El genial intérprete es Mitchel Brunnings en “La Voz de Holanda 2013”.

Bob
Creo que os sonará Bob Marley. Por mucho tiempo que pase, su influencia es tan grande que estará presente en la música de alguna manera. La mayor parte de su producción musical mezclaba reggae, ska y rocksteady, estilos que se originaron y se fueron sucediendo en su tierra, Jamaica. Son muy famosos su “No woman, no cry”, “I shot the sheriff”, “Jamming”… Seguro que habéis oído a artistas más modernos interpretar sus canciones o imitar algo de su estilo.

Su religiosidad, presente en muchas de sus canciones, nos puede parecer peculiar porque formó parte del movimiento rastafari, aunque poco antes de morir fue bautizado en la Iglesia Ortodoxa Etíope.

El tema que os traigo es especial porque, aunque se considera uno de los mejores trabajos de Marley, no es de su estilo habitual sino una balada acústica.

“Viejos piratas me robaron, me vendieron a naves mercantes minutos después de sacarme del pozo sin fondo. Pero mi mano se hizo fuerte, por obra del Todopoderoso. Nosotros encabezamos esta generación, triunfantes”.

“¿No nos ayudarás a cantar estas canciones de libertad? Porque es todo lo que he tenido: canciones de redención, canciones de redención.

“Liberaos de la esclavitud mental, solo nosotros mismos podemos liberar nuestras mentes, no tengáis miedo de la energía atómica, porque ninguno de ellos puede parar el tiempo”.

Una buena versión
Como os decía, recomiendo buscar la versión de Mitchel Brunnings en “La Voz de Holanda”, se le entiende mejor que a Bob y acompaña la canción de expresivos gestos. No hay nada más que una guitarra y la voz… y no necesita más. Marley hizo dos versiones y, sin duda la mejor es la que hizo así. Después de haberla oído la versión con instrumentación de su banda suena bien pero parece que se pierde su voz en lejanía.

Redención
Si os explicase las creencias de Marley hay una parte que os sonaría extraña, pero para entender la canción y sacarle jugo nos vale algo que sí deberíamos compartir: siente la esclavitud y la liberación como algo muy cercano y real, no solo una idea. Nosotros, amigos de Jesús, también tendríamos que verlo así. Él nos ha salvado, liberado, redimido… A mí me pasa que, aunque lo creo así, veo que no lo tengo suficientemente interiorizado, mi vida debería reflejar que fui esclavo y ahora soy libre. Quizá lo tenemos demasiado oído para caer en la cuenta, pero nuestra Pascua también se hace actual, sobre todo en la Vigilia Pascual, pero también en la Misa de los domingos, que son pascua semanal, o cualquier Misa. Para ti ¿es algo que pasa o que te pasa?

“Solo nosotros mismos…” dice la canción pero, cuidado, “solo tú” no es igual que “tú solo”. La decisión es solo tuya, pero no estás solo para avanzar en el camino de la libertad.

Por último, un recuerdo para los Mercedarios y su lema: libres para liberar. Estar agradecidos por la libertad nos tiene que mover a llamar a otros a este camino.

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