Misa para decir “sí” (06/18)

Artículo publicado en revista RIE de junio-agosto de 2018

En Misa oramos también con el cuerpo

Queridos amigos RIE: Nos volvemos a encontrar, y es siempre una gran alegría compartir con vosotros este espacio para crecer juntos en el conocimiento de este misterio en el que Dios ha querido unirnos.


En este nuevo artículo reflexionaremos sobre las diferentes posturas que adoptamos durante la celebración de la Eucaristía, que nos ayudan a vivirla de una manera serena y atenta. Es importante saber que cada movimiento tiene un sentido, aunque a veces lo hagamos por inercia o simplemente porque hay que hacerlo o porque todos lo hacen. Por eso hoy nos detendremos a conocer un poco más sobre todo esto.
Antes que nada, recordemos de qué posturas estamos hablando: nos ponemos de pie, nos ponemos de rodillas o nos sentamos. Y recordemos también que en la celebración se nos invita a realizar algunos gestos. Estas posturas y gestos corporales tienen un significado profundo, por ello, cuando los realizamos comprendiendo su sentido pueden hacer que nuestra participación personal en la Misa sea más consciente. De hecho, todo esto nos ayuda a vivir la Misa como un momento de oración en el que el cuerpo también participa.
Cada una de estas posturas y gestos resalta y refuerza el significado de cada parte de la celebración, como si nos hiciera entrar de lleno con la mente, el cuerpo y el corazón.
Las posturas corporales y los gestos, tanto del sacerdote como de todos los ministros sagrados, así como de quienes participan en la Misa, deben ayudar a que toda la celebración resplandezca por su dignidad y sencillez, de manera que se pueda percibir el verdadero significado de cada una de sus partes y anime la participación de todos. Las posturas, además, son un signo de unidad de la comunidad cristiana que se reúne en el nombre del Señor.
Entonces… ¿Cuál es el significado de nuestro comportamiento durante la celebración de la Eucaristía?
Para empezar, debemos recordar que la iglesia, el templo, es la “casa de Dios”, el lugar donde nos reunimos en el nombre del Señor Jesús como hermanos. Por tanto, nuestro comportamiento, al tratarse de un lugar sagrado, tendrá que ser digno y respetuoso.
La disposición exterior que asumimos durante toda la celebración debe, sobre todo, expresar el carácter sobrenatural y divino del Sacramento que celebramos. Por otro lado, es también signo de humildad y de comunión entre todos fieles, ya que nos alimentamos de la misma Eucaristía, del mismo cuerpo de Jesús.

Nos ponemos en pie
¿Os acordáis en qué momentos estamos de pie? No es tan difícil recordarlo. ¿Os habéis dado cuenta? En la celebración, pasamos la mayor parte del tiempo de pie. ¿Por qué? Porque es un signo de respeto, ya que nos encontramos en presencia de una persona que lo es todo en nuestra vida: Jesús. Y no solo delante de Jesús, sino también de la Trinidad, de los ángeles, de los santos y de toda la asamblea de los hermanos reunidos.
Desde los comienzos de la Iglesia, esta postura corporal se ha interpretado como el signo de personas resucitadas. ¿Sabías que la palabra “resurrección”, en griego significa “ser puesto en pie”? Además, cuando nos ponemos de pie para la oración expresamos también nuestro agradecimiento a Dios por las cosas maravillosas que ha hecho y hace por nosotros.

Permanecemos sentados
Sentarse, ¿para qué? ¿Para descansar, para escuchar, para meditar? Podemos decir que para todo eso. La asamblea toma asiento durante las lecturas previas al Evangelio, la homilía, la preparación de los dones en el altar, y luego de recibir a Jesús en la Eucaristía. Son momentos en los que podemos recogernos interiormente y poner más atención en lo que escuchamos y vemos.
Estas posturas no solo nos ayudan a vivir la celebración de una manera digna y atenta, sino que también nos enriquecen en el día a día de nuestra vida cotidiana. Utilizamos estas posturas miles de veces durante nuestra jornada, pero nuestra tarea es hacer que todo lo que ellas significan lo traduzcamos en gestos concretos, por ejemplo: respeto, humildad, adoración, servicio, escucha. ¿Os atrevéis a prolongar de esta manera la celebración de la Eucaristía en vuestra vida?

También nos arrodillamos
¿Cuál es la razón por la que nos arrodillamos? Además de un sentido de penitencia es también la actitud de quien se encuentra ante un misterio muy grande. algo que lo sobrepasa. Durante la Edad Media, la posición de rodillas significaba que un vasallo le rendía homenaje a su amo. Luego esta postura pasó a representar un gesto de adoración.
Pensad en el momento de la consagración, el gran momento en el que Jesús se hace presente en medio de nosotros, allí, además de estar en profundo silencio, estamos de rodillas, como un gesto de total adoración al Señor.
Hasta aquí nuestro encuentro de este mes, pero esto continúa. Nos queda pendiente profundizar sobre los gestos en la celebración. ¿Te apuntas para el próximo encuentro?

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