Junto a san Manuel (03/18)

Artículo publicado en revista RIE de marzo de 2018

He conocido más a Jesús gracias a Don Manuel

¡Hola a todos! Soy Edda Veneranda Aiello, nací en la ciudad de Santa Fe, Argentina y tengo 73 años. Actualmente participo mucho en la parroquia San Roque, de esta misma ciudad. Desde que me he jubilado he intentado trabajar y dedicar mi vida a Dios.

Hace veinte años que estoy en el Apostolado de la oración como tesorera y hacemos muchas obras de caridad, trabajamos para los niños del hospital Iturraspe. En el sector de oncología, con las mamás sustitutas, compramos las cosas que ellos más necesitan.

También colaboramos con la gente de Monte Quemado y Quimilí (provincia de Santiago del Estero, de zonas muy pobres) proveyéndoles de muchos elementos indispensables para vivir: medicamentos, instrumentos sanitarios, etc.

La Eucaristía es todo para mí, mi roca, mi fortaleza. Siento mucho gozo estando junto al Señor. Mi vida de oración consiste en estar junto al Sagrario, con Jesús sacramentado, que lo he conocido más a través de san Manuel.

Él llegó a mi vida a través de una invitación a conocer la UNER, por medio de una amiga de la Familia Eucarística Reparadora que está muy vinculada al Apostolado de la oración. Allí aprendí a conocer a Jesús vivo, a quererlo, a amarlo en la Eucaristía. Don Manuel me ha llevado de la mano para conocer al Señor en profundidad y saber que me ama, que me espera.

He leído su libro “Qué hace y qué dice el Corazón de Jesús en el Sagrario”. Le rezo mucho, le pido por mí, por mi familia, por todos los más necesitados. También por los que no conocen al Señor.

Un momento maravilloso
Estar en la canonización de don Manuel fue maravilloso para mí. Ese mismo día, en la Plaza de San Pedro, creí que me dormía del cansancio y cuando empezó la Misa sentí algo grande dentro, un fuego, un deseo de escuchar, de ver, de sentir, saber que nuestro padre ya era santo.

Me gustó mucho la homilía del papa Francisco cuando dijo que oráramos siempre con los brazos en alto, hacia arriba, extendidos, y que si nos cansábamos pidiéramos ayuda a los hermanos para mantener siempre esta actitud y poder alabarle, bendecirle, pedirle, darle gracias al Señor.

Encontrar la verdadera Vida
Me gustaría decirles a los niños que se acerquen a la Iglesia, que conozcan a don Manuel. Él les va a enseñar la verdadera vida, de paz, de amor, que viene de Dios; el camino hermoso que Dios les tiene preparado. También que compartan su vida con Jesús porque Él ama a los niños, tal como nos dijo en el Evangelio: «Dejad que vengan a mí». Él los espera porque los ama de todo corazón.

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