Junto a san Manuel (12/17)

Artículo publicado en revista RIE de diciembre de 2017

San Manuel supo acercar a todos a Jesús


¡Hola a todos! Soy María Teresa Medina Castellón, nací en Nicaragua y desde hace nueve años vivo en Zaragoza. Tengo 33 años, estoy casada y tengo dos hijos. Mi esposo se llama Marino y mis hijos Alejandro y Diana. Trabajo como empleada doméstica y disfruto mucho haciendo cosas de repostería.

Me gusta participar en la Iglesia, soy catequista en la iglesia de San Juan de los Panetes y acompaño a la hermana María Daniela de Juano a los pueblos que ella visita quincenalmente. Allí celebramos nuestra fe por medio de la celebración de la Palabra los domingos que no tienen Misa.

Don Manuel y yo
Conocí a don Manuel a través de la hermana María Patricia Hidalgo cuando yo me estaba preparando en la catequesis de adultos para hacer la Confirmación.
Al principio, me costaba mucho creer las cosas que me contaban de él. Es más, fui a su canonización en medio de esa situación. Estando ya en Roma, propiamente en la Misa de canonización, comencé a creer en él, en que es un elegido de Dios para demostrar su fe en la Eucaristía.
Al regresar de Roma, empecé a rezarle y poco a poco lo he ido descubriendo como un gran santo.
Así fue cómo empezó mi devoción por él: yo le estaba pidiendo mucho a Dios que cambiara mi vida, no porque estuviera haciendo algo malo, sino porque luchaba día a día por no revivir mi pasado, pues era muy duro para mí. Empecé a pedírselo por intercesión de don Manuel e hice la novena para que me ayudara a cerrar esa herida. Poco a poco he ido notando que eso se fue haciendo realidad.
Don Manuel me ayudó a entender a la persona que había abierto esa herida en mí y también a caer en la cuenta de que ella se merecía una segunda oportunidad. Actualmente, él sigue ayudándome a vivir el presente, a disfrutar de lo que hago, a vivir.

Sus escritos
Leí su libro “Aunque todos… yo no” y lo que más me impactó de su vida fue la fuerza de voluntad que tuvo para llevar a cabo la misión que Dios le estaba pidiendo: que la gente del pueblo a donde le habían enviado volviera a creer. Todos lo necesitaban porque realmente estaban abandonados, habían dejado a un lado la Palabra de Dios y la Eucaristía.
También me gustó cómo fundó la Obra de las Tres Marías, cómo comprendió que si Jesús en el Calvario estuvo con las Marías, la ausencia de ellas en el Sagrario no podía ser. Lo mismo cuando abrió las escuelas de las que salieron grandes maestros y sacerdotes. Cómo supo llegar al corazón de los políticos, pues imagino que en aquel tiempo tuvo que ser mucho más difícil que hoy y él fue capaz de hacer lo que los políticos no hicieron. Me ha gustado mucho la fundación de los Niños Reparadores, cómo supo llevarlos a Jesús.

Un mensaje actual
Yo creo que hoy san Manuel nos sigue diciendo que no abandonemos la presencia amorosa de nuestro Salvador en la Eucaristía, pues Él sigue siendo desconocido en muchas partes del mundo. Descubrir la presencia de Jesús sacramentado, ha sido como recobrar el soplo de aliento que Dios me ha regalado, es para mí el Pan vivo que me renueva cada vez que lo recibo.
Me gustaría decirles a los niños que no se cansen de reconocer a Jesús como el camino indicado, de visitarlo y acompañarlo en cada sagrario, porque allí se encuentra el Amor de los amores. También que los medios por lo que se acercan a Él, por ejemplo la catequesis, no sean una obligación, sino un compromiso para estar en comunicación con Jesús; y que conforme vayan creciendo y recibiendo los sacramentos, sigan participando de la Eucaristía.

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