Imágenes de santidad (9/17)

Artículo publicado en revista RIE de septiembre de 2017

Un entrenamiento de calidad

Hay sitios donde estamos empezando el curso y, en otros, estáis en la recta final. Todos nos esforzamos mucho día a día para dar lo mejor de nosotros mismos en el colegio, en el trabajo, con los amigos… Esta imagen de Fano quiere ayudarnos a vivir todo esto. Vamos a ver qué nos quiere decir.

Fíjate en la imagen: ¿Quiénes aparecen? ¿Qué están haciendo? ¿Cómo crees que se sienten? ¿Qué aparece a mitad del camino? ¿Por qué crees que el mundo está al final?

En los deportes nos entrenamos constantemente para poder jugar lo mejor posible. Lo mismo pasa en nuestro día a día: necesitamos un buen entrenamiento para sacar lo mejor de cada momento. En este entrenamiento la Eucaristía es imprescindible, ¡sigue leyendo y sabrás por qué!

Entrenamiento personal
En el dibujo vemos un camino en el que un chico y una chica están corriendo. Representan a cada uno de nosotros en nuestro entrenamiento personal. Todos queremos ser mejores, queremos crecer, queremos parecernos cada vez más a Jesús. Para conseguirlo tenemos muchos ejercicios a nuestro alcance para poder entrenar: la oración, las personas que nos enseñan, el Evangelio, nuestro grupo RIE y preJER, etc. Al final del camino nos encontramos con el mundo, que representa nuestro día a día, con nuestros amigos, nuestra familia, con todo lo que hacemos. Si perseveramos en nuestro entrenamiento, estaremos preparados para dar lo mejor de nosotros mismos a todos los que se cruzan en nuestro camino.

En la mitad del camino nos encontramos a san Manuel; está ubicado detrás de un altar sobre el cual Jesús Eucaristía nos espera para entrar dentro de nosotros y darnos la fuerza que necesitamos.

Para los jóvenes que participan en la Jornada Mundial de la Juventud esta imagen puede traerles muchos recuerdos. ¿Sabes por qué? El último día de estos encuentros los jóvenes peregrinan a pie hasta el lugar donde se organiza la Vigilia con el papa y la Eucaristía al día siguiente. El camino suele ser largo y cansado, y el calor se siente con intensidad. Pues bien, los vecinos de las calles por donde pasan están dispuestos a darles un vaso de agua fresca, incluso a echarles agua con la manguera si hace falta (esto ocurrió en Madrid); o también preparan ollas inmensas de té frío para ofrecerlo a los peregrinos (como en Polonia).

En esta imagen pasa algo parecido: en el camino de nuestro entrenamiento, es decir, de nuestro trabajo por crecer interiormente y ser mejores, la Eucaristía es como el manguerazo o el vaso de té frío en el camino de los peregrinos de la JMJ. También podemos compararla con la bebida energética que da fuerzas al deportista para seguir. Jesús Eucaristía quiere darnos fortaleza, aliviarnos en nuestro cansancio y ayudarnos a vencer la comodidad y las dificultades. Pero aún hay más: la Eucaristía es lo que da sentido a toda nuestra vida, ya que en ella Jesús nos demuestra su amor por cada uno de nosotros y nos enseña a amar.

Para amar más y mejor
Vamos a fijarnos en el personaje que nos falta: san Manuel. Él ayudó a todos a descubrir que Jesús está en el camino de nuestra vida para acompañarnos, para darnos fortaleza, para animarnos, también para curar nuestras heridas. En la imagen, san Manuel está contento porque, como él mismo dijo, el sentido de su vida era anunciar a los demás que Jesús está ahí, en el Sagrario, que quiere acompañarnos, que nos quiere y nos cuida.

Fíjate en la frase: san Manuel nos habla del momento en que recibimos a Jesús en nuestro corazón, es como sembrar una semilla de amor. Por eso es necesaria la Eucaristía en nuestro camino, en este entrenamiento, para parecernos cada vez más a Jesús. Él quiere entrar dentro de nosotros para transformar nuestro corazón, y así, junto con la oración, con las personas que nos enseñan y con nuestro grupo RIE o preJER, ir haciendo crecer esa semilla de amor. Así, nosotros también podemos ser para los demás el vaso de agua fresca en medio del camino, pero no solo eso, sino que, además, estaremos preparados para descubrir la presencia de Jesús en el amor que recibimos de los demás y en todo lo que hacemos.

Un reto para ti
Los domingos es el día del Señor y vamos a Misa para celebrar el amor de Dios, recibir a Jesús Eucaristía y recargar energías. Pero también podemos celebrar la Eucaristía cualquier día que queramos. Te propongo que, algún día entre semana, te animes a ir a Misa. En medio del ajetreo de cada día, del cole o de los exámenes, la Eucaristía nos ayuda a parar, a recordar que Jesús camina con nosotros, y nos da fuerzas para seguir adelante y para descubrir que Él está a nuestro lado en cada detalle. Haz el intento, ¡seguro que te quedarás con ganas de repetir!

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